domingo, 23 de agosto de 2015

Morrison

Me detengo en el balcón del departamento, a siete pisos de todas aquellas personas q ignoran mi existencia, aquella sinfonía de la calle; los gritos de los ambulantes que escapan de los policías, los autos que aceleran creando una especie de coro en el fondo, las conversaciones banales y las voces extrañas en mi cabeza, llevan las melodias, es esa orquesta la q me distrae en estos días. El oscuro y nublado paisaje se alinea con mi estado de ánimo. Cuento cada avión que cruza el cielo e imagino historias adentro, las esperanzas de los que regresan, la tristeza de los que dejaron atrás parte de sus vidas.

Los acordes del negro piano se empiezan a escuchar y recuerdo q solía conocer a una persona justa, ella tenía rulos naranjas, sueños y venganzas enredados en sus cabellos, fumaba marihuana y solía estar en tal viaje, q difícilmente estaba; pero la amaba, simplemente lo hacía. Mientras la lluvia golpeaba nuestras ventanas, ella comenzó a hablarme, nos ocultamos de las multitudes y creamos un pequeño mundo debajo de una mesa, aprendimos a traducirnos, a descifrar nuestras nerviosas sonrisas, a besarnos en la frente y un año ha pasado.

Fue un camino tan largo para encontrarla y todo lo q hicimos fue desmoronarnos y enloquecer, mirarnos y discutir con sonrisas. Teníamos todo aquello que unos amantes podían desear, aquella gran historia para contar, aquellas lagrimas hambrientas, y simplemente lo arruinamos, nos desperdiciamos,
pero no estoy triste,
estoy furioso,
estoy enojado.
y dos años han pasado.

Ahora su mundo se empezó a oscurecer y ella encendió el fuego, mientras sus amigos tenían bebes, ella vivía con los recuerdos, con los besos en la frente y aquellas sonrisas nerviosas. La busque varias veces, rompimos sus ventanas, tocamos su puerta, su teléfono nunca respondió, pero ella aun sigue en aquella casa. Su padre ha muerto, su hermana es una estrella y su madre los visita dos veces al año. Enciende la pipa, reclina el asiento del auto y se recuesta, mira al techo, mientras sonríe recuerda Barcelona, a sus músicos y guitarras, aquel verde pasto, los abrazos cerca del lago, a las personas q reían, y esto hace que el corazón pobre adolezca.

Y la encontré (siempre la encontrare)

Ahora vivimos en un valle y trabajamos en una granja, todas las mañanas subimos a las montañas; desde ahí contamos los aviones q cruzan el cielo y recordamos....
que todo está bien
yo sigo aquí
ella sigue conmigo,
y seguimos rondándonos como presas vueltas fieras.


"Prométeme, que pase lo q pase, al final estaremos juntos, ya? prométemelo, como los viejitos de "el amor en los tiempos del cólera", ya?"

Lo eterno prometo 

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miércoles, 5 de octubre de 2011

Epitafio

Entonces te espero, con el cuidado de un reptil, con el silencio de un ave que cae muerta en medio del cielo.

Te espero con la paciencia de un condenado, con el silencio de aquel ciego que se detiene a escuchar al mundo

Te espero con la tristeza de un buho solitario, con el silencio enfurecido del esclavo

Te espero con la lucha de un orate, con el silencio de una habitación repleta de personajes tristes

Te espero con el cansancio de unas ojeras prominentes, con el silencio de un frió y desnudo cuerpo.

Te espero con la tragedia de un accidente, con el silencio de aquella bala que cruza el espacio sin encontrar destino

Te espero como nunca te espere, con este silencio de sentarme a esperarte

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sábado, 19 de marzo de 2011

Odiarte

Odio tu sonrisa cada que me ves vestido al terno
Odio como tus inmensos ojos negros reflejaban mi llegar
Odio tu sabor delicado al despertar, tu olor a frutas al acostarnos
Odio el gesto que haces con tus cejas cuando tienes la razón
Odio la peca que descansa junto a tu ombligo y las pecas que pueblan tus hombros
Odio tus ondulados y eternos cabellos sobre mi almohada
Odio el color rojizo que tomaban tus mejillas después de dos copas de vino
Odio como te acomodabas sobre mi pecho, como si encajáramos tan perfectos
Odio que me abrazaras tan fuerte y me hicieras sentir querido
Odio los ganchitos que usas para tus cabellos, aquellos que te dan ese aire inocente que también odio
Odio como el tono de tu voz calmaba mis venganzas
Odio como se aceleraban tus latidos cada vez que tocaba tu vientre
Odio que gritaras entusiasta mi nombre cada vez que respondías una llamada mía
Odio como tu mirada hacia que mi voz siempre te persiguiera
Odio que nuestra distancia fuera usualmente casi un instante
Odio como entendías mis vicios y olvidabas los tuyos
Odio ese primer paso que te alejo de mi lado
Odio esas últimas palabras que escuche de ti:“Te Odio.

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viernes, 6 de agosto de 2010

La Guerra




Esas guerras perdidas son las que suelen motivarme, armarme hasta los dientes y quedar a merced.



Se que vas a dejarme... y ahi voy
Se que vas a herirme... y ahi voy
Y cuando dobles la esquina
Y mi corazón repique y repique

Sabre...

Que he sido valiente... y ahi voy

Se que voy a quererte... y ahi voy
Se que vas a olvidarme... y ahi voy
Y cuando tu voz oscurezca
En tu alma, no quepan mis penas

Sabre...

Que he sido valiente... y ahi voy

Se que voy a perderte... y ahi voy
Se que no vas a extrañarme... y ahí voy
Y cuando las puertas se cierren
En un cuarto vacio, vacio yo quede

Sabre...

Que no es suficiente... y ahi voy

Sabre...

Que no es suficiente... y ahi voy

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lunes, 1 de febrero de 2010

Michelle



El sol se niega a visitarnos, a echarnos una sonrisa y alegrarnos a todos. Los lamentos, los mea culpa se vuelven mas comunes, he aquí el mio; encapsulado en una dosis de disonantes que forman una débil y desentonada canción:



Y si vuelves a mentir, y si vuelves a reirte de mi
No vengas mas
Y si vuelves a llorar, y si vuelves a engañarme asi
No vengas mas

Esos pequeños pasos, son los que duelen tanto
Y tu mirada se trasluce hoy

Cuantas ilusiones, cuantas alucinaciones
He tenido contigo

Sobrellevando la idea de estar quieto, de ser testigo
Tan solo un testigo de tus pasos y de tus cantos

Si me vuelves a "querer", y si vuelves a burlarte así
No Vengas mas
Si me vuelves a encontrar, y si vuelves acercarte a mi
No vengas mas

Esos pequeños pasos, son los que duelen tanto
Y tu mirada se trasluce hoy

Cuantas añoranzas, cuantas extrevaganzas
He tenido contigo

Sobrellevando la idea de estar quieto, de ser testigo
Tan solo un testigo de tus pasos y de tus cantos

(a la chica del tatuaje)

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domingo, 6 de diciembre de 2009

La Perra



La perra llora como si sintiera dolor, rodeada de todo ese basural, del q suele alimentarse, del q suele nutrirse. Se imagina bella, se confunde... y de pronto, se sabe tan poco, se siente tan poco y entrega su enfermo cuerpo a cualquier individuo de caricias fáciles. Se sabe poco otra vez, se siente poco una vez mas, se huele de a pocos. A veces se detiene y ladra, solamente para sentirse escuchada. Se lame el sexo y un cosquilleo en la nuca la acaricia, desnutrida y con rasgos de una vejez apresurada, la perra llora como si no sintiera dolor.

Sus vacios ojos pierden protagonismo ante sus afilados dientes, ante sus largas uñas pintadas de colores, ante vestidos llamativos que solo viste por intentar ser única, por intentar ser diferente. En inutiles esfuerzos. Se confunde con humana y se sueña artista. Sueña pintar pero sus desafortunados cuadros asemejan a un primate entrenado, sueña escribir y tan solo se puede sentir pena por ella, sueña con melodías, pero la única que conoce es el silbido de aquel desgraciado que le brindara caricias, para luego abandonarla. Y de pronto.... Se sabe tan poco, tan simple, escribiendo con ladridos, textos ajenos y sus torpes garras dibujan torpes frases; en un desdichado papel amarillento.

La perra solo se fía de los olores, y se jacta de ello, manifiesta que es su mayor virtud, se confunde.... y de pronto

Se huele a si misma... y el olor, ese olor! resulta insoportable

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domingo, 1 de noviembre de 2009

Conversaciones de Metro


Cromosoma X: Al final nunca lo sabremos

Cromosoma Y: Siempre me gustaron las mujeres bien putas

X: Y yo te amo porque me volviste puta

Y: Lo sé, hasta ellas tienen esa deformidad que mueve a este cuerpo, esa mierda babosa al q nombramos corazón

X: Detrás de esa piel crocante, aderezo de lunares y escamas

Y: De ese blindaje tan perfecto, confeccionado con el paso del tiempo, con esas experiencias tan nuestras

X: Aunque hayas caminado tanto, no conozco otra forma de amarte que morirme al verte

Y: Es q se tiene q ser bien puta para creérselo, (creer que bastaría con morir)

X: Si? tu que tanto has besado, que tanto has amado, sabes mejor que yo, que hasta los huesos solo calan los besos que no has dado (Sabina)

Y: Vamos a jugar a comernos a nosotros mismos hasta desaparecer, el último bocado será tu mirada triste

X: No!, antes de que me envenenen los besos que vas dando!

Y: Una puta nunca besa, no lo olvides

X: No me olvides….

Una fugaz luz alumbra los cuerpos exhaustos, se va elevando como una plegaria y ataca como una maldición

X: Escuchas, ya se prendió el faro

Y: Veo como dejo de sonar el mar

X: Un mar mudo?

Y: Y un faro ciego.

X: Entonces peor siempre.... siempre?.... siempre es mucho tiempo! no olvides que yo fui dueña de tus ojos sin que nadie lo supiera

Y: Soy ciego y una puta nunca besa, sabes q siempre serás derrotada

X: Y tu que siempre volverás derrotado

Y: Yo ya no existo, deja de ver fantasmas

X: Que haré luego?

Y: Pintarte los labios y morir tranquila

X: No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca-jamás sucedió

Y: El verdadero amor, es el amor imposible

X: Entonces veras que no vuelvo mas a tu umbral a decirte “no consigo olvidarte”

Y: Volveras, solo a decirme ..."Ya te olvide".

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domingo, 20 de septiembre de 2009

6:00 am


Me gusta ver como la ciudad va desapareciendo, como esos anuncios de publicidad yacen inútiles cual cadáveres frente a una puta. Imagino a todas esas almas desdichadas soñando sueños ajenos, en pequeños departamentos, con la borrachera de sentimientos, con aquella resaca de culpa.
Me gusta ver como la ciudad cambia de colores a estas horas del día, como se va deconstruyendo desde aquellos edificios infranqueables y erguidos en el corazón de la ciudad hasta empezar a mutar en suburbios y pequeñas casas, de donde parten los obreros camino hacia las fabricas, esas fabricas que alimentan a este Santiago enfermo y no lo dejan morir. Esas fábricas que se tragan la vida de hombres y mujeres, que se tragan nuestros días.

Me gusta ver las calles desiertas, desnudas, la soledad de aquel conductor que levanta la mirada después de sintonizar una melodía triste, que la pierde en las inmensas y vacías avenidas, que acelera como si corriera de las penas, de esa tristeza que acompaña sus despertares, que se aleja, intentando escapar de ellas.
“Se un héroe, no detener el paso, morir por el corazón, no por el hombre.”

Me gusta emborracharme con ella en la cama, mientras nos reímos de viejos recuerdos, y sin darnos cuenta vamos creando nuevos. Me gusta q discutamos por como cocinar el plato más simple y q nos odiemos un poco por ello. Me gusta q después de una pelea fume un cigarro y aun tenga la consideración de hacerlo en la terraza. Me gusta se equivoque al contar dinero, q no recuerde el nombre de las películas, aun cuando nunca se va sin ver los créditos enteros. Me gusta q soporte mis torpes bromas, me golpee suavemente por ello y sonría al hacerlo. Me gusta q dibuje cuadros para pegarlos en mi cabecera y q me deje un nota en la q se lea “te amo mucho” encima de mi almohada y que yo no me de cuenta de ello hasta después de dejarla en el aeropuerto.
Me gusta ver a las parejas del aeropuerto reencontrarse, mirarse dubitativos por un instante, como si intentaran reconocer el amor en los ojos del otro; para después sucumbir al sentimiento y entregarse a un recuerdo perpetuo. La tristeza del q suelta la mano de su acompañante para dejarla ir, de los q arriesgan por una recompensa aun más grande que tenerla… a ella… a mi lado…hoy.

Me gusta oírla decir q regresara muy pronto y me gusta creerle.

“La cotidianidad hizo su trabajo, la constancia es la q me levantara por las mañanas”

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martes, 28 de julio de 2009

Aun


Mire como su perfil empezaba a encender aquel porro de marihuana, se concentro durante varios segundos en darle pequeñas pitadas, podía sentir como disfrutaba ver aquella bocanada de humo formar extrañas figuras en el aire, cruzo las piernas y apoyo uno de sus codos en su rodilla izquierda, me sonrió como aceptando alguna culpa y enseguida me dijo "hace mucho q fumo marihuana, incluso cuando estuvimos juntos, había días q estaba muy pasada", volvió a darle un par de pequeñas pitadas al porro, me miro con esos inmensos ojos negros, torció los labios y sin quitarme de encima la mirada, dejo escapar otra bocanada de humo, "quieres?" estiro su brazo ofreciéndome compartir lo poco q quedaba, la sentí algo decepcionada cuando rechace su oferta, "hacer el amor, después de fumar es diferente" entonces apago el porro con sus dedos previamente ensalivados, con cariño, con cuidado, con una ternura envidiable.

Saco de su mochila verde los cinco libros q había comprado en Argentina, me hablo de ellos apasionada, sus ojos se expandían, su lenguaje corporal cambiaba, me mostraba partes de estos libros con su pequeño dedo índice y me daba breves explicaciones de los sentimientos q originaban aquellos textos en ella, "mira, mira este, cuando leí esto me acorde de nosotros" algo moría dentro de ella después de escucharse, entonces me miraba de costado, encogía los hombros y me daba un beso triste en la mejilla, en seguida se apresuraba en buscar otro de sus libros, otro párrafo, otro texto, otra frase que le recordaba a "nosotros", y se repetía el momento. "estas aburrido?" me pregunto después de mostrarte por varios minutos los mejores textos de aquellas cinco historias, ella sentada en aquella cama; pudo oler su tristeza, abrió el cierre de su mochila, se apresuro en recoger todos los libros y meterlos en ella, cuando termino estuvo quieta, al parecer esperando que dijera algo, entonces se recostó y quedo mirando la blanca y manchada pared de aquel hotel.

"Mira lo q te traje!" me puso los audífonos mientras se iba dibujando una sonrisa expectante en su rostro, un acorde disonante me hacia levantar las cejas de manera distinta, entonces su sonrisa crecía un poco, sus mejillas tomaban un color rojizo, miraba el aparato de música y chequeaba el volumen; asegurándose q no me perdiera de ningún sonido, de ningún momento. Empezaba a cantar sin emitir sonidos, sus húmedos labios se movían bailando al ritmo de una canción q sonaba en su mente y que yo disfrutaba desde sus audífonos, cerraba los ojos y sin darse cuenta subía lentamente los decibeles, la canción llegaba a su clímax, a una especie de orgasmo tímido, me tomo el rostro con ambas manos, y me dio un beso de alcoba, " tú sabes q yo te voy a querer siempre no?"

Ella sostenía mi mano y de cuando en cuando la apretaba muy fuerte; como si recordara algo q motivara aquel gesto; ambos mirábamos en direcciones distintas a través de las ventanas de aquel auto y mientras su cabeza se movía de un lado al otro lentamente, como si negara la muerte de alguien cercano "así van a doler nuestras despedidas?" me preguntó. Baje aquellas tres maletas del auto, a pesar de q ella contenía palabras, lagrimas, miedos "te voy a extrañar demasiado, dime q voy a hacer, cuando nos despidamos" había anticipado, la noche anterior. Nos quedamos parados uno frente al otro, observándonos, recordábamos nuestros defectos, nuestras batallas y las derrotas, nuestras decepciones, nuestras promesas; entonces cansados de esa distancia nos abrazamos y comprendimos q a pesar de todo:

aun nuestros pasos mantienen el mismo ritmo,

aun nuestra historia tiene textos por escribir,

aun queda tiempo para fumar y hacer el amor,

...Aun.

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miércoles, 11 de febrero de 2009

Nunca un poquito.



Puse en pausa el corazón, a mitad de un latido. El tiempo quedo quieto, mis pensamientos galopaban hacia ella, Anita me miro con aquellos ojos conmovedores y me vio nacer, sintió una tristeza inmensa en su pecho, sus ojos se inundaron, su voz se quebró, sus rodillas se juntaron, se desplomo sobre el piso y quedo ahí sentada, incrédula, avasallada por la alegría.

Entonces la pausa termina, el latido retumba en todo mi pecho, nunca sentí una alegría q doliera tanto, sentí esa tristeza que se extraña, esa alegría en añorar el pasado, aquella nostalgia de mis recuerdos, enfrentándome. Yo quería decir tanto, quería decir q la extrañe en cada viaje q hice, q buscaba mujeres parecidas a ella solo para obsérvalas y sonreír a solas, que escribí con los dientes apretados, con suspiros largos, con el rostro empapado, con horas de insomnio, con aquel desconsuelo del que pierde, con la amargura de no poder olvidarla, con la esperanza del silencio.

Así es como empieza una nueva historia, en este cuento largo del que solemos ser protagonistas. Así es como en este viaje, la espero de pie, con los oídos atentos, los ojos cerrados y la boca seca. La espero porque estoy acostumbrado a hacerlo, porque no puedo buscarla, porque no puedo presentarme a su puerta y decirle “se mi compañera”. La espero porque dolería mucho perderla.

Ana toco esta puerta, su pie derecho apresuraba el ritmo golpeando una y otra vez el piso, una y otra vez, se acomodaba y se desacomodaba los anillos, mientras esperaba, practicaba su mejor sonrisa. Abrí la puerta y ella se estrello contra mi cuerpo, me dio pequeños besos sonrientes por todo el rostro y me dijo q me quería "mucho, mucho, mucho", había esperado tanto, por ella; me enfrentaba a la mujer que amo, incrédulo, odiándome por haber desperdiciado tanto tiempo, la abrace con palabras torpes, con canciones desentonadas, con poemas pobres, con muchos “te quiero”, con un “no te vayas nunca”.

Que aquel día en q la vuelva ver, se quede a mi lado, q empecemos nuestro camino juntos, q mi oscuridad se envuelva en sus colores, q aquel día q la vuela ver, ella no tenga miedo, q respire en sus senos, saboree sus quejidos, acomode sus cabellos, q no regrese un poquito, q no se quede un poquito, q no me quiera un poquito. Que aquel día, después de verla nerviosa con la sonrisa temblorosa y los brazos abiertos, me susurre al acercarme “aquí me quedo, aquí contigo, nunca un poquito”.

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sábado, 25 de octubre de 2008

THE LAST POST

Termino de leer aquello y apago la computadora, se sentó en el gran sillón negro y este pareció hundirse, empezó a sentirse muy sola, asustada, vulnerable, entonces sonaron las llaves detrás de la puerta de entrada; era el q llegaba ya entrada la noche, demoro un poco en abrir la puerta y la encontró parada en el umbral sosteniendo una sonrisa triste, se acerco y le pregunto q le pasaba, si todo andaba bien y porque tenía los ojos húmedos. Ella lo abrazo le pidió q le dijera q la quería, q nunca iba a dejarla ir y q todo iba a estar bien; sin dudarlo el miro sus mojadas mejillas por las lagrimas, las limpio un poco y le repitió muchas veces todo lo q ella quería oír, la abrazo muy fuerte, como se abraza a alguien a quien no vas a ver en mucho tiempo, como se abraza a quien vuelves a ver después de muchos años, ella lo beso mientras empezaba a llorar, lloraba y entre sollozos le pidió q hicieran el amor.

Se quedo mirando hacia el lado izquierdo de la cama, miraba el libro de Benedetti que aun no terminaba, el reloj despertador detenido, inútil e incomprensible, entonces cerro los ojos suspiro casi en silencio y se escurrió de la cama de manera muy cuidosa, el aun dormía y no quería despertarlo. Encendió la computadora, y volvió a leer aquel mensaje, aquella confesión. Sintió q se cerraba algo, q por fin aquella cicatriz sanaba a su totalidad, y entonces escribió una respuesta, una despedida, una queja, un reproche, un Adiós.

Leí esa respuesta, intente engañarme pero una cicatriz solo es una herida q ya sano, los verbos en pasado, lo pedestre de aquel cuarto imaginario. Un corazón q grita no es un corazón que sonríe, solo grita. Entendí q es muy tarde, aprendí q las grandes historias no necesitan un gran final, solo un final, y el circulo se cerró.

Gracias

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domingo, 12 de octubre de 2008

Yo no se bailar

Entre a aquel lugar, con mi amigo Edward, el me había convencido aquella noche de octubre, de salir a despejar la mente, mitigar los latidos, caminar la ciudad, era una noche de esas q todo el mundo dispone su mente, cuerpo y en algunos casos el alma, al destino, "lo q venga, hoy es la noche, no seas webon vamos a dar unas vueltas", respondió Edward a mi desganada pregunta sobre "q vamos hacer?" me metió una carajeada soberana y me informo q pasaría por mi casa en 20 minutos. Colgué el teléfono y subí el volumen de la música, la atmosfera se llenaba de spinneta, de sus armónicos, de sus disonantes, de sus sincopados, me recosté en la cama tenía una botella de cerveza en una mano y en la otra el número de ella y así espere.

Entramos en la discoteca, sonaba algún ritmo q no podía bailar (como casi todos) el nublado ambiente, las luces penetrantes, impertinentes adornaban aquel caótico bosquejo de diversión, infle el pecho lo mas que pude, sonreí de una manera hipócrita y entre casi disfrutándolo. Caminamos un buen rato en una especie de ritual q emprendíamos cada vez q llegamos a algún lugar, la llamada "vuelta de inspección" q simplemente consistía en encontrar féminas q nos atrajeran y q de alguna forma incomprensible puedan darnos alguna señal de predisposición que lograra un acercamiento mutuo. Era durante esa especie de retroalimentación q vi a Lissette, la había conocido tantas veces, había conversado unas pocas, y nos habíamos cruzado siempre en la universidad, ella solía inclinar su cabeza hacia el costado, acomodaba sus lentes, agitaba su manito muy rápido y pronunciaba un "hola" q dibujaba una sonrisa en este rostro ajeno a ellas. Estaba ahí parada junto a su amiga, bailando algo q definitivamente yo nunca podría bailar, con los brazos elevados y las palmas hacia arriba, celebrando, disfrutando, llena de colores; iluminando toda esa gama de grises, q nublada por el humo de cigarrillo intentaban pasarlo bien (incluyéndome). Compramos un par de cervezas y Edward mi buen y rechoncho amigo me dijo q cambiara el ánimo, q olvidara lo q pudo ser, q "esas mierdas" suelen pasar, q uno no es perfecto y menos para los demás, la verdad q empezaba a encontrarlo insoportable, muy amigo, muy preocupado, muy cursi, muy borracho, muy confiado, y ahora creo q solo me estaba reflejando en el. Keep your eyes on the road n your head upon the wheel! keep your eyes on the road, your head upon the wheel!! WHERE GOING TO THE ROAD HOUSE N THE END IS ALWAYS NEAR!!, cantábamos roadhouse blues de los doors tan fuerte q resultábamos molestos y aquello era lo más entretenido, bajamos unas escaleras e intentábamos encontrar a unas chichas de mirada fácil y sonrisa generosa, y fue en aquel trayecto q nos cruzamos, la mire de reojo y ella con su mano izquierda a la altura de sus labios como si intentara callarse a si misma, inclino la cabeza y lanzo un tímido “hola!” respondí con un poco creativo “hola, como estas?”, me pregunto por un amigo en común, le dije q no tenía idea donde andaría y q no lo había visto hace mucho tiempo, “ahh ya, buena voz” y miro al techo, me pareció q la incomodaba, q aquella conversación no debía extenderse mas allá de la simple curiosidad por el dichoso amigo en común y morir en el momento q yo daba una respuesta tan vaga, me odie por no haber llamado a ese infeliz y me despedí de ella. Me pare al costado del parlante apoye la cabeza en la pared y la extrañe tanto, debajo de una especie de puerta decidí refugiar mis penas e hidratar con varias cervezas mi tenue entusiasmo, lissete se acercaba tenia q pasar por aquella especie de puerta donde yo me había instalado, me pareció q seria en algún sentido gracioso no permitirle el pase, obstruyéndolo con mi brazo, así ella sonreiría, yo haría lo mismo, diría alguna frase digamos más entretenida q un” hola como estas” y la invitaría a bailar. Pero no fue así, ella llego miro el brazo, no volteo, no hizo ningún gesto, miro al horizonte y se quedo ahí parada junto a su amiga. Se alejo rígida, lejana, ya no tan llena de colores, sesgado por su falta de humor, la odie por un instante y después hice lo mismo conmigo. “Ven te voy a presentar a una mujer digna! No seas webon! Hoy es la noche!” se acerco Edward a informarme de una de sus hazañas y q “las tengo listas! Están esperándonos afuera, vamos no seas webon” le conté acerca de lissete y lo poco acertado q había sido, mientras me reía de mismo, y el también se burlaba, como todo buen amigo. En ese lapso en el q nos informábamos acerca de nuestras anécdotas nocturnas, vi una manito q se agitaba muy rápido, vi unos colores q se descubrían e iban dirigidos hacia nosotros, era lissete, señalo con el dedo índice hacia nuestra dirección y me di cuenta q llevaba alas, “una angelita!, vamos webon nos está llamando para q bailemos con ellas!!” me gritaba mi compañero mientras, yo descartaba posibilidad alguna de acércame a ella.” Baila con la de cabello negro y yo con la otra”, no llegue a terminar esa frase y mi rechoncho amigo ya se movía al ritmo de alguna salsa de moda, yo con un desgano único, con los hilos q iban cosiendo mis heridas, me acerque a su amiga y le propuse con un rostro no muy amigable si quería bailar, me respondió q si (hasta ahora no entiendo porque) y baile.
Eran las 5 de la mañana, yo manejaba mi carro con entusiasmo, pensaba q aquella noche había estado buena, en el asiento de atrás iban lissete y su amiga, Edward iba en el asiento delantero y me miraba con la sonrisa mórbida q solía tener cuando ya estaba algo borracho y se entusiasmaba con sus propias ideas, la habíamos pasado bien.”Como ha avanzado la tecnología q ahora hasta los bombones caminan!!!” grito Edward, lissete se rio muy coqueta y agito su manito muy rápido mientras iba inclinando la cabeza, sonreí a medias, me despedí de ella desde el carro y acelere, Edward iba con medio cuerpo por la ventana gritando algo q no entendía. Las penas desaparecían, los grises iban tomando colores.

me delato, me entrego a la incertidumbre, quedo a merced...



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miércoles, 8 de octubre de 2008

Malditos Celulares

Me juego por la esperanza, por las palabras q digo mientras duermo, por lo q imagino cuando callo, por la manera q envidio mi pasado, por la forma q maldigo la distancia, el silencio, los miedos y los malditos celulares, y si mis palabras fueran las correctas? y si los dos nos jugáramos por la esperanza? nuestros sueños se cumplirían? Regresarías a mi?.

Tus pensamientos reposan sobre otro regazo, tus sueños los sacudes cada mañana al despertar junto a alguien más; y si la esperanza ganara? te invitaría a encerrarnos en mi oscura pieza, en reinos de nosotros mismos, a escuchar una canción muchas veces. Es la tristeza del q camina solo, de aquel q extraña absolutamente todo, del q se nutre de recuerdos y de canciones viejas, repetidas tantas veces.


Porque a pesar del último latido, el alma le declara la guerra al cuerpo, esta se niega a ceder, pelea como un niño enfurecido, y es esa debilidad la que se disfraza de esfuerzo, es aquel grito q se esconde detrás del silencio


Pensando en ti, voy pensando en lo q te diré al volverte a ver, o en lo q te dejare de decir (como ocurrio hasta ahora) pero podras leer estos escritos, torpes y desordenados. Demasiado, si es q es posible extrañar demasiado, acomodar tus cabellos, y ha pasado tanto tiempo, tanto silencio, sin emisor, sin mensaje, sin medios, sin receptor. No está bien guardarse estos pesos dentro de uno, solo queda convivir con ellos, se convierten en la mascota de un solitario, aquella q te recibe al llegar a esas oscuras cuatro paredes.

Me quedaría para siempre instalado debajo de tus vestidos, aun valgo la pena, pero la pena al lado tuyo? un mensaje, que mate q haga sangrar esta esperanza, q mi apuesta por ella sea una apuesta a perdedor. Seras la q rie, la q salta mientras baila, la q sonríe de una extraña manera cuando toma tequila, la q se conmueve con historias simples e ideas complicas, la q se disfraza de extraña, la q entrega todo, la q lo dio todo, la q dejo todo por pocos, la que llora al escuchar solo una frase de alguna canción, la me pidió q me quedara, la q deje ir…


Con la cama fría, con el sueño aun en mi despeinada cabeza, entro a la ducha con desgano y bostezando, me miro un poco rato en el espejo y me compadezco otro más, una ducha tibia y los sueños se ahogan, recordándonos, el alma se distrae, el rostro esboza una sonrisa, un boceto de alegría que termina al volver a la imagen reflejada en el espejo, desayuno un respiro hondo y una mirada de la ciudad. Me apoyo en el elevador agotado por empezar el día, cierro los ojos y te extraño tanto.

Yo siempre volveria….

Una tenue señal, aunque sea una timbrada, (malditos celulares)


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domingo, 31 de agosto de 2008

Vivir bajo el agua.

Voy caminando solo, veo mi sombra reflejada en la acera, silente, inerte, quisiera mover al sol y líbrame de ella. Pasos lentos, flojos, mis pies se arrastran generando un ruido molesto, tan insípido como una sonrisa vieja. Una extensa avenida se impone ante mis viejos y sucios zapatos, me doy ánimos, subo el volumen de mis audífonos, meto mi mano derecha al bolsillo del pantalón y con la izquierda empiezo un extraño juego; girando una y otra vez las llaves de mi departamento, se sonríe a medias y se lanza un suspiro al pasado. Saboreo el ser un extranjero, un intruso, un extraño.

Es tan difícil encontrar sonrisas, encontrar miradas en la presura de todos esos pasos, uno tras otro, uno más rápido q el anterior, con las almas fracturadas, con el corazón fragmentado y los ojos tan abiertos. Estar quieto se siente tan extraño, se siente tan diferente. Inmóvil frente a esta interminable avenida, con la música q ensordece los gritos de la ciudad, brinda una sensación de libertad tan efímera; q el primer paso se vuelve entristecedor. Me dirijo a tu casa, no sabes q hoy iré, soy aquel de las visitas inesperadas, aquel q te invita a volar y a vivir bajo el agua. Llego y lanzo una mirada hacia la ventana de tu departamento, las cortinas cerradas me dan aquella esperanza de saber a aun descansas, entonces te despierto. Tu voz tan apetecible (entre el sueño y la incomprensión por escucharme) pronuncia mi nombre dos veces, me preguntas la hora y reclamas q sea tan inoportuno, sonrió a escondidas y espero el molesto sonido q indica la entrada a tus desordenes y vicios, siento oler tus hombros, esto solo se saborea con los ojos cerrados.

Ver la ciudad desde su balcón, es uno de los olores más entrañables de toda esta soledad, quererme un poco en ese instante, me lleva a pensar q quizás no todo esta tan mal, q aquella sonrisa q me espera en la habitación, es lo q se necesita para matar recuerdos, achatar la melancolía, esconder las tristezas. Vamos a caminar uno al lado del otro, voy a tomar tu mano y me dejare llevar por tus agitados pasos, iré flotado, drogado por el olor de tus hombros, por el sabor de tu vientre, por tus palabras de ánimo, por la forma que dibuja tu sombra, por tu corazón fragmentado, echado a perder (déjame armar ese rompecabezas, déjame volar escuchando tus pasos reventarse contra la acera). Escuchar los sonidos de una ciudad extraña y la voz de aquella mujer que me sorprende lentamente, es una buena combinación. Este corazón de lentos latidos, se apresura, por temor a llegar tarde y el miedo a esperar tu sonrisa.

Aterrizo y tu mirada se eleva, me muestras el cielo de Santiago, me comentas q es una de las ciudades con mayor polución de nuestro continente, señalas algunos edificios y das una pequeña sinopsis de cada unos de ellos, por ultimo me llevas a tu cafetería preferida, abres el periódico y lees las noticias en voz alta, asomas tu pálido rostro por detrás de aquel extenso diario, me preguntas si te escucho y sonríes. Respiro hondo y pausado. Vamos a llevar el ritmo, vamos a bailar estas nuevas danzas.

Te propongo despegar y construir un hogar bajo el agua, te propongo un régimen constante de visitas inesperadas y mucho tiempo para andar. Toma un lento sorbo de café, sin mirarme me confiesa....soy tuya.

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viernes, 25 de julio de 2008

Escuchar su voz

Volver a escucharte, es alivianar mi alma, es generar una tenue y agradable sorpresa, fue como escuchar un secreto a escondidas, una voz casi imperceptible, q tenía miedo a soltar aquellas palabras y encontrar este sentimiento que agoniza en mis interminables pozos profundos. Darme esperanza, solo por la certeza de saber que nunca más serás mía. Así uno se siente protegido.

Olvidarte fue una de las cosas más complicadas que tuve q enfrentar, entendí q se puede estar solo, q se puede disfrutar la tristeza, q se puede maldecir la felicidad, aprendí a crear terapias, a curarme las heridas, a crecer con un poco de frio y un poco de hambre. Aprendí a escuchar canciones más lentas y más tristes, a componerlas, a cantarlas durante largas jornadas nocturnas y odiarme por recordarte cada vez q lo hacía. No se sana nunca de esto, son heridas perpetuas y solo están ahí, tatuadas a uno.

Recuerdo nuestra última conversación, tú y tus palabras tan tuyas, yo y mis silencios, tu anunciándome tu llegada, yo y mis miedos, tu invitándome a invitarte, yo prisionero de mi orgullo, recapitulando aquella situación, creo q no hubiera valido de nada intentarlo, lo sé, siempre derrotista, he aprendido a saciar mis penas y aquello ya era suficiente. Te extrañe a oscuras y en silencio, entre acordes disonantes y lecturas breves, te extrañe como se extrañan los días de verano, con esos ánimos de volver siempre a ellos y pensar q llevabas alas cuando te descubrí, q nuestro primer “beso fundamental” fue a escondidas de una multitud; dime si debo arrepentirme por extrañar todo eso.

Estos gritos son solo eso, gritos de una euforia pasada, de una sentimiento q agoniza, q busca la paz de una muerte que no llegara, q aprieta los dientes y empuña las manos; lo tengo claro, pero antes de todo este razonamiento, me enseñaste a observar con cuidado y a querer a quien me quiere, a quien me quiso.

Me pregunto cuales eran las posibilidades, han de de ser un numero muy grande, me da una flojera inmensa solo imaginarlo, la probabilidad q un hecho ocurra se basa en el numero de eventos exitosos dado un numero de posibilidades totales, es decir al ser solo una pagina entre ..... tantas?. espero sepas guardar un secreto, espero q la elegancia con la q las mujeres digamos transmiten la informacion, no se haya dado. este es un refugio de los pocos q tengo, aqui soy el q siempre extraña, el pobre infeliz q siempre dejo ir.


(suena el teléfono del departamento, escucho su voz tan lejana)

Las penas tambien sonrien.

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sábado, 12 de julio de 2008

El Viaje

Ella bailaba sola, con el rostro entregado al cielo, los ojos bien cerrados, con los brazos extendidos, como esperando consuelo de alguien, se acariciaba el cabello con sus pequeñas manos, me lanzaba un guiño cómplice y un beso que se iba perdiendo en el cargado ambiente. Acodado en la barra, levantaba mi vaso, tiraba una larga y desganada sonrisa, asentía un poco la cabeza, y devolvía el guiño, en un gesto q asemejaba a una mueca.

Ella no era más la tímida niña de ojos culpables, de voz bajita, de andar pausado, que obligo a mi voz, a perseguir sus oídos. Su pequeña cintura se movía endiabladamente, parecía entregarse por completo a su vientre, olvidarse del mundo, de todos esos ojos ajenos q la contemplaban. Cerrar los ojos sentirse deseada, murmurar algún pensamiento oscuro y morderse los labios, esperar q alguien le pregunte su nombre, su edad, si le apetecía un trago y su incomprensible soledad en estos bailes. Respirar abrir los ojos, buscarme con la mirada, para encontrarme acodado a la barra, con la furia sonriente, con los celos en mis puños, con las venas q palpitan, con mi orgullo masoquista. Recordarme, desearme, encaminarse hacia el lugar donde estoy, extender los brazos y meterse entre mis piernas, mientras susurraba algún pensamiento sucio al oído, termino con un mordisco en el. Nunca se puede ser tan débil.

Entonces volvemos a abrir esta puerta, a cruzar este umbral, a recostarnos en estas sabanas, a mirarnos desnudos, a acariciar nuestros rostros, a intentar entender lo q va a ocurrir una vez más, no somos esclavos de nosotros mismos, somos esclavos de este duelo, de esta lucha, de esta danza afiebrada. Terminar contigo, terminar en ti, morir un poco en cada duelo, entregarte la vida de pocos y abandonarme al silencio, mientras te muerdes los labios y tus jadeos se desvanecen lentamente. Mirar el techo sin comprender porque cruzamos ese umbral, porque abrimos esa puerta, porque se es tan débil. Esperar que el otro quiebre la quietud es esperar en vano. Mirarte a los ojos por última vez, verlos humedecidos, tristes, ocultos. Mañana parto a un país ajeno, a una ciudad extraña, y tu me pides “no te vayas…” mientras tu voz se quiebra un poco. La luz que anuncia el final de esta noche hace su entrada por un costado de la oscura cortina. Nos vestimos uno al frente del otro, exhaustos, con la melancolía q se anticipa a nuestra ausencia, hemos sido derrotados por el destino. Juramos volvernos a ver, tu esperarme y yo regresar.

Te bajas del auto con una inmensa esperanza, mientras te alejas esta se hace cada vez mas pequeña, y al doblar la esquina; ya he muerto.

Se llora a la muerte, se extraña al ausente, se quiere al imposible, se ama siempre se ama.

Hoy 5 de Julio del 2008, llegue a Santiago de Chile.

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miércoles, 7 de mayo de 2008

El Muro


Estoy realmente solo. Vivo en una casa con cinco habitaciones, de las cuales solo habito una y rondo por las noches en las demás, sentado frente a un frió monitor, derramando esta mi soledad sobre el teclado. He empezado a crear una rutina, un ritmo nuevo, esperando así lograr la posibilidad de ser. El pasado yace ahí como para no olvidarlo; como un animal hambriento esperando a su presa. Para extrañar, para sentirnos cómodos en nuestras tristezas, para recordar de alguna manera mórbida y siniestra q en algún momento presenciamos la perfección, que en algún momento nos impregnamos de ese instante y nos soñamos tan fuertes, tan sabios, tan eternos. Y q duro es despertar!.

Volver sobre mis pasos, reinventarme una vez mas, recordar y acostumbrarme a la ausencia de tus colores, volver al negro. Empezar de nuevo, empezar el día con una cama fría, con una aburrida ducha. Prepararme el desayuno, sonreírle a la almohada, besar al aire, oler el tiempo, acariciar mis penas. Levantar los muros en largas y extrañas jornadas de trabajo, como un obrero explotado; coloco ladrillo tras ladrillo con una furia sonriente, que tiene sabor a venganza. Levanto aquella estructura infranqueable e indestructible, sin entradas, ni salidas, para q no puedas regresar, para q yo nunca persiga tu sombra. El murmullo ha cesado, exhausto me desplomo en este refugio y me apoyo en una de sus cuatro paredes, dejo descansar mi cabeza y pego una oreja a este frió suelo, escucho una marcha lejana, escucho aproximarse ya a una estampida iracunda de rabiosos conejos, que van estrellándose una y otra vez contra mis defensas, cual kamikazes dejando impresa su rojísima sangre, formando una especie de obra artística de la cual estarías tan orgullosa.

Has entrado en mi casa, has entrado a la habitación que habito en ella y no has mirado con sorpresa estas barreras, las has acariciado y las has observado con la mirada húmeda, con tu mano derecha cercana a tu boca, intentado que no se te escapara la pena; para no sentirte culpable. He escondido mis versos en lo más oscuro de mi inconciente, he destruido los poemas. He gritado tantas cosas q nunca podrás escuchar tras estos muros.

Intento declarar una guerra a mi mismo. Intento quebrar los muros, trepar las paredes, romper los ladrillos, me siento un rabioso conejo kamikaze. Una y otra vez me estrello contra la pared y el murmullo vuelve a cesar, pego mi oreja al frió suelo...

La gravedad se siente aun más cuando estas cerca. Te has marchado.

Tu tierna vergüenza al estar desnuda me recuerda que el dolor en el alma y el dolor en el cuerpo; es algo q tendrá q desaparecer conmigo, como un sobreviviente a un ataque nuclear. Con las heridas q nunca sanan, con los muros q se elevan y se elevan…hasta reconstruir ciudades enteras.




Frio como una navaja, ajustado como un torniquete, seco como una redoble de funeral, los incomparables Floyd con One of my turns del increible The Wall

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lunes, 28 de abril de 2008

El pianista


Aquel pequeño y frió circulo descansaba en su sien, esperando el ultimo sonido, la ultima nota y su previo suspiro. El pianista tocaba una triste melodía q inundaba aquella habitación de congojo y recuerdos, sus manos bailaban entre las teclas lentamente, como conociendo el final, como alargando esos últimos acordes, su rostro caído; tapado por sus largos y mojados cabellos, se abandonaban a la música, con las rodillas moviéndose cada vez mas rápido y los ojos bien cerrados aquel pianista tocaba aquella triste melodía y esperaba….

El asesino con el brazo extendido, sosteniendo ese revolver en la mano derecha, mientras empuñaba su mano izquierda tan fuerte q se hacia daño, el cuello tieso, los dientes demasiado apretados, la mirada iracunda y aquella sonrisa q delataba el goce de su venganza, no recordó haber sido nunca tan feliz como en aquel momento, la melodía triste y conmovedora acariciaba su furia intentando abrazarlo, mimarlo: corromperlo; pero aquel terco asesino, con aquel frió revolver en sus manos y aquella sonrisa q delataba el goce de su venganza; esperaba….

Ella sentada en una esquina, sumergida en un interminable y descontrolado llanto; tapaba su rostro con las manos; como avergonzada de haber amado tanto, como queriendo ocultar su tristeza; porque nadie en aquella habitación merecía sus lagrimas, pero ahí estaban; se estrellaban una y otra vez contra el maltratado piso de madera y aquel sonido ensordecía por momentos la triste melodía q envolvía de congojo y recuerdos el ambiente. Con las rodillas juntas y los pies separados, con sus codos apoyados en sus piernas, con los cabellos caídos y sus manos en aquel triste y bello rostro, desconsolada ella esperaba….

Yo testigo de aquel especial momento, murmuraba q todo eso era tan hermoso, era una prueba contundente de q el ser humano siente, canta, baila, crea, ama, llora, odia, sonríe y mata, en aquel respectivo orden!. Poesía de paisaje y la melodía que masajeaba mi alma, q cosquilleaba mi cerebro, q encendía mi morbo, quieto, en silencio y abrumado yo espere….

La ultima nota sonó, el acorde murió como agonizando, entristecido, resignado a su final, retumbo en la habitación y desapareció de a poco, lentamente se desvaneció en el ambiente. Con las manos temblorosas encima de las teclas, las mantuvo firmes por un momento para luego abandonarlas y q cayeran al costado de cada una de sus piernas. Aquel pequeño y frió circulo que se abría paso entre sus largos y mojados cabellos; descansaba en su sien y el silencio resulto insoportable.




El tiempo nunca para, como plantea bersuit

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sábado, 19 de abril de 2008

La costumbre del miedo



Estar así inertes, abrazándonos, como esperando el final de una batalla, refugiados en nuestras penas, ocultos, protegiéndonos el uno al otro. Esperando el silencio; para luego abandonarnos y crear una imagen a la cual recurriremos tantas veces. Mi corazón espía se disfraza de asesino; decide amordazar el sentimiento, torturarlo y ejecutarlo. He aquí tu victima, he aquí quien te llora. Secuestra su mente, toma por asalto su inocencia, atenta su cuerpo, asfixia su alma y vuelve a tus pasos, a tu lento andar, a tus sonidos, a tus escritos, a ser el lamento distante.

- me extrañaras? – preguntaste desnuda y oscura, mirando el techo de mi habitación
- hace tanto q te extraño – murmure

Decidió tomarse una ducha, lavar todas mis caricias; olvidar todas mis promesas, entregarse a esa especie de terapia. Se dispuso a vestirse y lo hizo lentamente, mientras yo contemplaba su belleza ya lejana; se abrocho el último botón del pantalón q llevaba; me miro como si mirase a un hombre condenado, con esa compasión con la q uno mira a un anciano asesino al borde de la muerte.

- iras a despedirme – dijo mientras se sentaba a mi costado
- no creo q pueda – mentí, como lo había hecho tantas veces
- entonces, ya no te volveré a ver
- claro q nos volveremos a ver, volverás no? – pregunte cansado
- Si, si … volveré – y sus parpados ocultaron la pena

Toma lo mezquino de este sentimiento y no pidas nada a cambio, no le pidas crecer a este corazón enano, a esta alma tibia. Aquí estare siempre, con mis vicios, con mis manías. Extrañare tus cabellos bañados por la luna, tomare sueños prestados para escribir mis ficciones mas crueles; enfrentare al mundo con mi guitarra, declarando una guerra perdida de antemano. Y la impronta de tu tristeza estará tatuada en mis oídos.

- me voy a casar - me dijiste. Sonó a la confesión de un criminal
- lo se – replique, en un intento por no soportar el silencio
- no sabes lo sano q es sentirse amada – tomaste una larga pitada de tu cigarrillo y la bocanada nublo tu rostro
- si lo se – respondí
- te quise tanto, se q lo sabes – la bocanada desapareció. Una lagrima desentonaba tu extraña sonrisa
- Fue tu decisión, yo te espere siempre – reproche
- Dime q no me case y me quedare aquí contigo – temblabas como un hoja de otoño decidida a derrotar al huracan
- Ya es algo tarde – concluí

Te levantas y tendrías que darte cuenta de todo el tiempo que has perdido, sientes algo de tristeza pero te alegra saborear la soledad por las mañanas. Una ducha caliente, un poco de café y reparas en la enfermedad del alma, en lo ligero del tiempo, en lo pesado de las palabras. Entonces abres la puerta y cierras tu mente. Todo ese mundo se proclama ante ti .Y tu único sentimiento es el miedo. No es una debilidad. No es una realidad.
Peor aun… es una costumbre.



Desgarrador tema de los tacubos

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martes, 15 de abril de 2008

Querer Morir



Morir de pie, morir cantando, morir con los ojos abiertos, con las mano extendidas, con los labios esperando un beso; morir tranquilo, morir saltando, corriendo, cayendo, morir como un héroe, morir quemando mi ultimo cartucho, morir estrellado en un océano, ahogarme pensando en ti; morir luchando, morir bailando, morir tomando un café y leyendo tu periódico favorito; no vivir triste, no vivir lejano, no vivir con el orgullo de decirte q muero, no vivir pensando, odiando, quejándome, no vivir solo y morir a tu lado

Querer quedarme, querer oírte, leerte, mirarte; querer volver sobre estos pasos q me alejan a cada instante de ti; querer cantar contigo, bailar contigo, reír contigo; quiero q me digas te quiero, q me grites te amo, que me mates a besos; quiero vivir a tu lado y morir en tu lecho, quiero q suene el teléfono, q llegue un mail, q toquen la puerta; q griten mi nombre, q lloren mi partida, q sufran mi ausencia y celebren mi presencia; querer dejarte es no querer olvidarte, es perpetuarte, abortar, no cerrar el circulo; y como tu decías no llegar a decepcionarme.

Morir quieto y en silencio, morir soñando, recordando, olvidando q debo seguir en esta vida, morir rígido como una piedra gris y fría, morir abortando un grito, morir queriendo? Vivir solo y morir quieto y en silencio, como un villano condenado al fusilamiento, como un prisionero de guerra, como un lobo de estepa.

Y te quedaste ahí quieto, mientras recogía la poca ropa que había dejado en tu casa, te quedaste quieto mirando al muro donde descansaba aquella pintura para la q pose desnuda, no pronunciaste ni una sola palabra y yo lo único q podía hacer era morderme el llanto, juntar fuerzas para no derrumbarme y suplicarte q no me dejaras ir, acaricie tu rostro, lo empape con mis lagrimas y te di un beso húmedo en la mejilla izquierda, cerré la puerta y se arrugo el corazón.

Llego el momento, abrió la puerta y su partida dejo entrar la luz del sol, cegó mi ojos, y este mi oscuro cuarto. Mojo mi rostro, con sus saladas lagrimas y un dulce beso, que alguien me cante canciones bellas y me muestre paisajes de antaño, que alguien llame a mis familiares y a la policía, q sus pasos no retumben mas en mi cabeza, q mi vida siga y siga sin ella.



Las Cuatro Lunas de Draco

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